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Entrevista a Margarita Boladeras: “La bioética es la ética de la vida”

Raimundo Roberts 20/07/01 Biomedia (Barcelona).

Margarita Boladeras es catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Barcelona, directora del Posgrado de Bioética y Calidad de Vida de esta misma universidad y miembro, desde 1995, de la Comisión Asesora de Bioética del Departamento de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat de Catalunya.

¿Es posible definir brevemente qué es bioética?

Es "ética de la vida", etimológicamente hablando. Se suele decir que el primero en utilizar el término fue Van Rensselaer Potter, médico oncólogo norteamericano, en su libro de 1971: "Bioética: un puente hacia el futuro"(1). Utilizó el término en el sentido técnico de intentar establecer un puente entre aspectos de la medicina y cuestiones de valores. Esta preocupación por relacionar aspectos humanos (relacionados con las aplicaciones científico-técnicas) y el mundo de la ética, de los valores, es lo que caracteriza cualquier preocupación bioética.

¿Cuál es la génesis de la bioética?

Las ideas de Potter son una de las génesis de la bioética, pero existen más fuentes, algunas muy anteriores. Por ejemplo, en 1947 en la Declaración de Nuremberg, después que se pusieran de manifiesto los devastadores experimentos realizados con seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial, se plasma la necesidad de hacer una llamada de atención y de plantear una serie de principios básicos, absolutamente necesarios en cualquier tipo de experimentación con seres humanos. Otras fuentes son las surgidas de denuncias y de juicios planteados por enfermos que no se sintieron bien tratados por algunos médicos, lo que dio lugar a una jurisprudencia y a una serie de propuestas sobre lo que tiene que ser la deontología profesional, en concreto, de los profesionales sanitarios (2). Pero si pensamos en las reflexiones sobre el tema nuclear, por ejemplo la preocupación de Bertrand Russell (3) por el armamento atómico, o reflexiones anteriores, ya no son sólo los profesionales sanitarios el colectivo implicado, sino científicos en general, políticos, etcétera. Por lo tanto, la reflexión sobre las cuestiones bioéticas y las fuentes de las que han surgido es múltiple.

Esto es lo que hace compleja la definición de bioética: tiene que ver con el progreso científico, con la relación de este progreso y el mundo humano, con cómo son utilizados o cuidados los seres humanos en la complejidad que se forma entre el progreso científico, el orden social y la política.

¿Cuáles son los principios básicos de la bioética?

Bien, los médicos acostumbran hablar de cuatro principios: beneficencia, no-maleficencia, autonomía y justicia. Podemos cambiar el orden, ya que están interrelacionados, cada uno ayuda a definir y a completar a los demás. Es evidente su íntima relación con los principios fundamentales de los derechos humanos.

Beneficencia y no-maleficencia. ¿Cuál es la razón de esta separación?

Bueno, el Informe Belmont (informe encargado por el Gobierno estadounidense y publicado en 1978 para la orientación de problemas relacionados con la bioética) los trata conjuntamente, pero dice que, por un lado, hay que procurar hacer el bien y planear las mejores alternativas posibles para el enfermo en todos los casos -en tratamientos o investigaciones- y por otro, pone un énfasis especial en el tema del cálculo de riesgos. Esto ha hecho que, a partir de entonces, muchos autores prefieran hablar de los dos principios por separado, subrayando la importancia del cálculo de riesgos. Es un concepto que tiende a diluirse si no se diferencia, y en la complejidad en la que hemos entrado, sobre todo en la experimentación y en las profesiones médicas, puede ser más diferenciador el cálculo de riesgos que la búsqueda del bien.

¿En qué consiste el principio de justicia?

Volvemos a la complejidad. La justicia tiene que ver con el trato igual para todos y la escasez de recursos, lo que conlleva problemas relacionados con la racionalización de éstos. Y tiene que ver también con el trato igualitario en cuestiones de experimentación con humanos, con los diferentes tratamientos y grupos control, etc.

¿Y el principio de autonomía?

En el tema de la autonomía nos estamos refiriendo a que los enfermos o las personas que son sujetos de determinadas acciones profesionales, no sólo en el campo de la medicina sino también en otros campos, tienen derecho al respeto de su autonomía y, por lo tanto, a tomar sus propias decisiones.

Es importante darse cuenta que la beneficencia, por ejemplo, no es ajena a ese trato respetuoso de la autonomía, de la dignidad, de las propias convicciones de la persona. Es decir, el principio de la beneficencia puede parecer muy simple: procurar el bien, el mejor procedimiento posible; pero hay profesionales que se olvidan que esa beneficencia debe ir unida a los demás principios, y será mejor en la medida en que se respeten la autonomía, la dignidad, etc. Habitualmente se considera cada uno de los principios por separado, de una forma simple, y una de las tareas importantísimas de la bioética -y que aún no está suficientemente desarrollada- es la comprensión de estos principios correlacionados o interconectados.

¿Cuál es el campo de acción de la bioética?

La bioética debe ayudar a solucionar problemas relacionados con conflictos de valores dentro de las distintas profesiones y determinar qué es lo mejor para un determinado problema. Debe ayudar a analizar y aplicar estos principios éticos a las distintas situaciones conflictivas. Hay, efectivamente, unos procesos de reflexión a partir de los principios y, también, a partir de casos concretos que presentan conflictos concretos.

¿Cuáles son las herramientas que utiliza la bioética en los distintos problemas a los que se enfrenta?

Dicho brevemente: el análisis conceptual de los requisitos y deberes que comportan las buenas prácticas profesionales. Claro, hay que definir qué significan "buenas praxis". Hay distintas prácticas profesionales; hemos hablado mucho de la medicina pero tendríamos que hablar de otras profesiones, de los científicos en general, de lo que se puede aportar, por ejemplo, desde la filosofía, la antropología, la sociología, la psicología, desde una perspectiva histórica o desde el tratamiento del pluriculturalismo, sobre todo para enfocar adecuadamente el problema de los distintos mundos de valores y los conflictos que se pueden generar entre ellos.

¿Cómo se construye la bioética?

Hay un movimiento dialéctico, que ya vemos en la historia de la formación de la bioética, que va de lo particular a lo general y viceversa. Podemos constatar que cuando nos limitamos a la consideración de casos concretos, nuestros análisis conceptuales iniciales son insuficientes, y se pierden de vista aspectos que son significativos. Por eso se necesita un doble recorrido entre lo teórico y lo práctico.

Un camino donde, a la mitad, puede estar la formación de protocolos, por ejemplo.

Por ejemplo, puede ser una ayuda.

¿Los problemas analizados en los comités ético-médicos se asumen desde una perspectiva bioética?

Existe el diálogo entre técnicos (del tipo que sea, jueces, médicos, periodistas, etc.) que plantea lo que es mejor ante un determinado caso desde un punto de vista meramente técnico. Otra cosa es cuando consideramos todos los aspectos. Entonces la decisión puede ser distinta y, efectivamente, los comités tienen la tarea de pensar y buscar soluciones adecuadas teniendo en cuenta no sólo las cuestiones meramente técnicas, sino el conjunto de elementos que son importantes para el paciente.

En definitiva, hay que objetivar con claridad la pluralidad de agentes: hasta ahora hemos hablado de innovaciones científicas, tecnológicas, etc., pero al mismo tiempo se está aludiendo a la complejidad de los agentes sociales que intervienen en todo el proceso, y a sus respectivas responsabilidades.

¿La bioética deber ser normativa?
Yo creo que la bioética, hecha desde la filosofía, tiene que ayudar a establecer reflexiones racionales. Y por racionales entiendo argumentativas, con argumentos que pueda entender cualquier persona, puesto que hay una cuestión de convicción que tiene que ver con la capacidad de dar y recibir argumentos.

La bioética tiene que ayudar a hacer esta reflexión humana, general y profesional, respecto de los cambios que se están produciendo. El establecimiento de normativas concretas es una cuestión de códigos deontológicos, por una parte, y de normativas legales por otra.

¿Cuál es el fin último que persigue la bioética?

Algunos filósofos interesados en la bioética intentamos establecer puentes que reduzcan los conflictos que se pueden producir por los distintos tipos de convicciones éticas y de aplicaciones biotecnológicas.

Desde esta posición, el objetivo queda definido: la bioética debería de ayudar a las personas a situarse en este mundo tan cambiante en aspectos decisivos y difíciles de asimilar desde un punto de vista humano, y aportar fórmulas para resolver los conflictos entre los nuevos procedimientos y las convicciones personales que se plantean las personas en general y los profesionales en particular.

Podría imaginar una “ética del cambio”. Una ética de...

...los conflictos que se generan por las aplicaciones biotecnológicas que caracterizan el mundo contemporáneo. Sí, también podría ser una definición de bioética, entendida en un sentido amplio, y no meramente como ética médica.

¿Por qué tantas instituciones del quehacer humano están interesadas en la bioética?

Porque definir la vida humana, y cómo tienen que ser las relaciones fundamentales del cuidado al inicio y al final de la vida, es definir lo que es troncal y básico de las convicciones de las personas y de la organización social. Ahí se pone en juego muchos aspectos de la vida social, desde los más íntimos a los más prosaicos. La vida y la muerte, los contextos en que se producen, la salud y su cuidado, son la máxima responsabilidad de las instituciones y de las personas.

Raimundo Roberts es licenciado en ciencias de la comunicación

Notas:
1. VAN RENSSELAER POTTER, Bioethics. Bridge to the Future, Prentice Hall, 1971
2. R. R. FADEN, T. L. BEAUCHAMP, A History and Theory of Informed Consent
3. BERTRAND RUSELL, Sentido común y guerra nuclear; 1959


Más información en Biomedia:
Dossier de bioética

Más información en la red:
Sobre Van Rensselaer Potter: The Global Bioethics of the Year 2000:
http://mcardle.oncology.wisc.edu/faculty_staff/PotterGlobalBioethics.html#Top
Información sobre Bertrand Russell: http://www.humanities.mcmaster.ca/~russell/volume22.htm