Una enferma terminal de 13 años gana la batalla
para morir dignamente
La británica Hannah Jones ha persuadido a un hospital
que quería forzarla a someterse a un trasplante de corazón
LUIS P. BEAUREGARD - Madrid
ELPAIS.com - Sociedad - 11-11-2008
Hannah Jones tiene 13 años y ha sufrido una extraña
forma de leucemia que le ha provocado una afección cardiaca.
La enferma terminal es hoy noticia en buena parte de los medios
ingleses porque ha rechazado someterse a un trasplante de corazón
que podría salvarle la vida. La paciente ha señalado
a los doctores que la intervención sería demasiado
arriesgada y que podría no funcionar, por lo que prefiere
pasar sus últimos días en compañía
de su familia y amigos.
El camino para que Hannah ganara su derecho a morir dignamente
no ha sido fácil. Uno de sus triunfos ha sido el de persuadir
a su hospital, el Herefordshire Primary Care Trust, para retirar
los recursos legales que buscaban quitar la custodia a los padres
para dar luz verde al trasplante. La niña recibió
en su habitación a un trabajador de la oficina de protección
del menor. Lo dicho en esa conversación no ha sido dado
a conocer, pero fue suficiente como para que el equipo legal del
hospital aconsejara no seguir adelante con los trámites.
"No sé exactamente lo que Hannah les ha dicho, pero
ha debido ser algo muy poderoso como para convencer a esas personas
de que ella tenía razón. Es increíble que
una persona tan joven, y que ha atravesado por tantas cosas, tenga
el coraje para exigir sus derechos. Estamos muy orgullosos de
nuestra pequeña", ha dicho Andrew, el padre de la
niña al diario The Independent.
La encrucijada
A los cinco años de edad a Hannah le fue diagnosticada
una leucemia, por lo que le fueron recetadas varias medicinas
muy fuertes. Con el tiempo, los medicamentos terminaron por afectar
su corazón, causándole un agujero en el órgano.
Por ello la familia se encontró en una encrucijada. Por
una parte podían seguir adelante para borrar el cáncer,
pero de hacerlo era posible dañar aún más
el corazón. La otra opción era frenar la medicación
y esperar que todo lo administrado con anterioridad hiciera efecto.
Esto funcionó ya que la leucemia no ha regresado, pero
el corazón ha quedado muy mermado y funciona solamente
al 10% de su capacidad.
La opción elegida por los especialistas fue la de un trasplante
del órgano. Una decisión que no convenció
a la niña ya que había una posibilidad alta de morir
durante la operación. De salir airosa del proceso, ningún
médico aseguraba que la leucemia no volvería a apoderarse
del organismo por sus bajas defensas.
Con esa decisión tomada, Kirsty, madre y enfermera a tiempo
completo de Hannah, respondió una noche a una llamada en
la casa de la familia en Marden, cerca de Herford (en el norte
de Londres). Al otro lado del aparato hablaban las autoridades
de la oficina de protección del menor del hospital de Herefordshire,
donde la niña recibía revisiones periódicas.
Los doctores indicaron que los padres "impedían el
tratamiento" de la niña y amenazaron con aplicar una
orden del Tribunal Supremo para someterla a la intervención.
El proceso ha sido abandonado después de que las autoridades
charlaran con la niña.