Margarita Boladeras propone el reconocimiento recíproco
y la redistribución de la riqueza como fundamento de una ética
contemporánea
Por Núria Reguero. Redacción
23/03/2007
La catedrática Margarita Boladeras analiza los conceptos
el reconocimiento recíproco y redistribución económica
como fundamento de la ética contemporánea en el
I Congreso Catalán de Filosofía organizado por el
Institut d'Estudis Catalans del 21 al 23 de marzo.
Uno de los retos del estadio de internacionalización económica
actual es la conciliación entre las reivindicaciones para
reducir la desigualdad económica y el derecho al reconocimiento
de la diferencia. Partiendo de este escenario, la profesora de
Filosofía moral y política de la Universidad de
Barcelona conjugó las teorías sobre el reconocimiento
de Axel Honneth y de la redistribución de la riqueza de
Nancy Frezer como propuesta para la construcción de una
ética contemporánea.
En palabras de la catedrática, para Axel Honneth reconocer
el otro es el fundamento básico para la construcción
de una ética contemporánea y para una justificación
de las normas establecidas por la sociedad. La ética del
reconocimiento recíproco que propone el intelectual parte
de la reflexión sobre los conflictos sociales desde la
teoría social crítica.
Boladeras sistematizó los modelos de reconocimiento establecidos
por Honneth, el primero del cuales se da en el plano afectivo
y lo constituyen las experiencias de las relaciones primarias.
Una de las premisas que permite elucidar este modelo es que "los
sujetos tienen también conciencia de ellos mismos en función
de lo que representan para los otros".
El reconocimiento mutuo también se da en el ámbito
de derecho y lo constituyen las experiencias de las relaciones
de intereses, que son generalizables a las relaciones ciudadanas
en general. Estas relaciones implican el ejercicio de una responsabilidad
social en los desequilibrios producidos por los privilegios de
unos grupos y las discriminaciones de otros.
En lo que concierne al ámbito social, Honnet teoriza que
el reconocimiento de la diferencia de los individuos depende de
los contextos culturales e implica relaciones de solidaridad en
la medida en que los valores compartidos permiten el reconocimiento
del uno en el otro.
La redistribución como camino hacia el reconocimiento
recíproco
Boladeras complementa las teorías de Honneth con las de
Nancy Frazer, la cual considera que las luchas para el reconocimiento
de la diferencia están desplazando las luchas para la redistribución
socioeconómica como forma de responder a los problemas
actuales de la justicia: "La construcción de una ética
contemporánea no sólo requiere el derecho a la diferencia
cultural y a la igualdad social sino también políticas
de redistribución y la defensa de la identidad en relación
a la igualdad social".
Margarita Boladeras también toma en consideración
las teorías sobre la estructura social de clases de Frazer
como fuente de los conflictos de la sociedad ya que implica la
negación de determinados miembros al ubicarlos a un nivel
inferior. Para Frazer, el reconocimiento de las minorías
pasa por la ampliación de la inclusión y la participación
democrática.
Así, dado que la injusticia se manifiesta en términos
materiales y simbólicos, como por ejemplo la dominación
cultural, la filósofa plantea como salida el camino intermedio
entre la redistribución socio económica como forma
de desdiferenciación e igualdad, y el reconocimiento, que
supone la valoración de la singularidad: "El balance
entre estas dos posibilidades es necesario para definir un nuevo
marco de la justicia en este ámbito".