El viaje de vuelta de las células madre
Los científicos españoles seguirán usando
embriones para investigar
MILAGROS PÉREZ OLIVA - Barcelona
EL PAÍS - 27-11-2007
La nueva técnica que permite reprogramar células
adultas del organismo en células madre que se comportan
como si fueran embrionarias ha revolucionado los laboratorios
de medicina regenerativa, que se plantean ahora cómo adaptarse
a la nueva perspectiva. Hacer que una célula adulta de
la piel vuelva atrás en el proceso de desarrollo biológico
hasta convertirse en una célula madre capaz de diferenciarse
en cualquiera de los 220 tipos que forman el organismo ha sido
un hito, pero para que este descubrimiento pueda tener aplicaciones
clínicas, los científicos han de averiguar antes
cómo hacer de forma segura el camino inverso al que han
seguido con éxito Shynia Yamanaka, de la Universidad de
Kioto (Japón), y James Thomson, de la Universidad de Wisconsin
(EE UU).
Han de conseguir que estas células madre puedan diferenciarse
de nuevo en distintos tipos celulares con los que reparar el tejido
o el órgano dañado, y hacerlo sin riesgos para el
paciente.
En España hay una treintena de equipos trabajando en medicina
regenerativa. Sus principales líderes han anunciado que
irán introduciendo la nueva técnica de reprogramación
inducida, pero mientras tanto seguirán investigando con
embriones humanos sobrantes de los programas de fecundación
in vitro porque en la fase actual, "lo importante es avanzar
en el conocimiento y, para eso, no importa el origen de la células
madre", afirma Ana Veiga, directora del Banco de Líneas
Celulares del Centro de Medicina Regnerativa de Barcelona. "En
nuestro laboratorio, Ángel Raya dirige ya varios proyectos
de reprogramación, pero el trabajo con embriones, que además
han sido donados para la investigación, aún puede
ser muy útil".
"El gran reto es ahora lograr que las células madre
puedan diferenciarse en los distintos tipos de células
del cuerpo", añade José López Barneo,
director del Instituto de Biomedicina de Sevilla. "Y que
lo hagan de forma segura. Porque hasta ahora, en los ensayos con
animales no hemos encontrado la forma de garantizar que entre
las células diferenciadas obtenidas a partir de embriones,
no quede alguna célula madre que pueda inducir un tumor".
Las células madre pueden tener efecto cancerígeno,
y de hecho, se encuentran en el núcleo de muchos tumores.
De hecho, los primeros ensayos que se hicieron en animales fueron
bastante descorazonadores, porque todos los implantes celulares
acababan provocando un tumor en el animal de experimentación.
Ahora se ha logrado reducir el riesgo, pero aún no está
totalmente conjurado.
"El problema es que aún no dominamos la diferenciación.
Por ejemplo, en un implante neuronal, podemos introducir del orden
de un millón de neuroblastocitos procedentes de células
madre embrionarias, pero basta que una de esas células
no se haya diferenciado bien para que se forme un tumor",
añade López Barneo. Con las herramientas disponibles,
no es posible saber si en los cultivos celulares que se implantan
hay alguna.
Desde que el equipo de Yamanaka publicó en julio de 2006
la técnica de la reprogramación en ratones, numerosos
científicos de todo el mundo intentaron sin éxito
reproducirla en humanos. Yamanaka y Thomson lo han conseguido,
pero con dos genes comunes y dos distintos. Ambos declaran, además,
haberlo intentado con los genes usados por el otro, y haber fracasado.
"Eso significa que no se conocen bien los mecanismos que
intervienen en la reprogramación", afirma Carlos Simón,
del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia.
"La técnica es extraordinariamente novedosa, pero
aún quedan muchos interrogantes abiertos. La prioridad
ahora es averiguar qué factores intervienen en ella porque
eso nos dará información muy valiosa sobre el camino
inverso, es decir, el de diferenciación".
Otro problema por resolver de cara a posibles aplicaciones terapéuticas
es como introducir en el interior de la célula somática
los genes que inician la reprogramación de forma segura.
El retrovirus usado como vector por Yamanaka y Thomson no podría
ser utilizado en humanos, ya que podría causar graves efectos
adversos. Los investigadores coinciden en que ninguna terapia
que tenga que recurrir a los virus será segura porque una
parte del material genético del vector penetra en la célula
y se transmite con ella al organismo que se quiere tratar. Por
lo tanto, el gran reto es ahora encontrar otro vector que no implique
riesgos. Debería ser una sustancia química, pero
¿cuál? Juan Carlos Izpisúa, director del
Centro de Medicina Regerativa de Barcelona e investigador del
Instituto Salk de La Jolla, en California (EE UU), mira lejos:
"Hasta ahora, la técnica de la transferencia nuclear
nos ha permitido avanzar en el conocimiento necesario para obtener
células madre. Ahora, esta nueva técnica de la reprogramación
permite superar los obstáculos que tenía la clonación,
pero lo ideal sería llegar a un punto en que también
esta técnica quede obsoleta, porque lo que realmente interesa
es encontrar un mecanismo que permita activar la reprogramación
y diferenciación de las células en el interior del
organismo".