INVESTIGACIÓN
BIOMÉDICA
"Los Gobiernos deben responsabilizarse para tratar las enfermedades
olvidadas"
J. C. AMBROJO - Barcelona
EL PAÍS - 18-04-2006
Olvidados y abandonados a su suerte. Millones de personas de países
en vías de desarrollo enferman o mueren debido a las denominadas
enfermedades olvidadas: una lista entre las que destacan la malaria,
la leishmaniasis, el chagas o la tripanosomiasis (enfermedad del sueño).
No existen fármacos adecuados para combatirlas ni sistemas de
diagnóstico eficientes. La industria farmacéutica se ha
volcado en las patologías de países ricos, con elevado
nivel de compra: las cardiovasculares y el cáncer. El mercado
farmacéutico mundial alcanzó los 600.000 millones de dólares
en 2005 pero los países en desarrollo apenas figuran en ese mercado.
"Se ha descubierto muy poco en los últimos 35 años
para combatir las enfermedades olvidadas", señala Bernard
Pécoul, director ejecutivo de Drugs for Neglected Diseases Initiative
(Iniciativa de Medicinas para Enfermedades Olvidadas, DNDi), una organización
sin ánimo de lucro que trata de reequilibrar la balanza en favor
de los pacientes olvidados aprovechando las capacidades dispersas en
I+D existentes con el apoyo de especialistas. "Los Gobiernos son
responsables de apoyar el desarrollo de tratamientos contra este tipo
de enfermedades", afirma.
Un dato ilustrativo del desequilibrio en investigación: desde
1975 a 2004 se comercializaron 1.556 nuevos fármacos. Sólo
20 de ellos (el 1,3%) tratan las enfermedades tropicales. Y por si fuera
poco, muchos de los escasos medicamentos existentes no están
adaptados a la situación de esos países. "Algunos
son muy tóxicos, por ejemplo el que se utiliza en el tratamiento
de la enfermedad del sueño es un derivado del arsénico
que puede matar a uno de cada 20 pacientes. Es un riesgo inaceptable
en el siglo XX", dijo Pécoul, que participó recientemente
en el IX Congreso Nacional del Sida en Barcelona.
Muchos de los tratamientos actuales son caros, no se adaptan a las
necesidades de los pacientes de países pobres, son difíciles
de administrar o están restringidos por patentes.
Pécoul incluye el sida en la lista de patologías olvidadas
por la ausencia de I+D dirigido a frenar la pandemia en los países
pobres. "Existe un gran número de instituciones académicas
implicadas en los estudios parasitarios, hay mucho conocimiento nuevo,
pero pocas iniciativas que intenten utilizarlo para modificar la realidad".
DNDi nació en 2003 bajo el impulso de Médicos Sin Fronteras,
los institutos de investigación médica de India y Kenia,
el Instituto Pasteur y la fundación brasileña Oswaldo
Cruz.
A finales de 2006, verán la luz sus dos primeros medicamentos,
no patentados, para la malaria. Sencillos de administrar (un comprimido
diario durante tres días), se basan en una combinación
de artesunato/mefloquina y artesunato/amodiaquina. El precio de mercado
variará entre los 2,5 euros para la formulación más
cara y los 0,5 euros para la formulación pediátrica.
En el desarrollo ha participado la farmacéutica Sanofi-Aventis
y el precio bajará hasta un euro si la producción se amplía
a otras compañías y se diversifica el cultivo de artemisia,
concentrado en China. Vietnam ya la hace, y Tanzania y Kenia comienzan
ahora.
Los nuevos antimaláricos incrementarán en algunos casos
el nivel de eficacia hasta el 95%. "El impacto inmediato sobre
la mortalidad y la morbilidad será muy grande: la artesimia disminuye
los parásitos en sangre y eso reduce la transmisión de
la enfermedad", asegura. Pécoul ve con buenos ojos la gran
aportación económica de la Fundación Bill &
Melinda Gates para desarrollar una vacuna eficaz contra la malaria -"cuantas
más estrategias emprendamos, mejor"-, y espera que en el
futuro fructifiquen las conversaciones que mantienen.
El objetivo del DNDi es conseguir entre seis y ocho nuevos fármacos
y tratamientos antes de 2014, para lo que necesita invertir 255 millones
de dólares. Actualmente desarrolla 20 proyectos, 10 en fase de
descubrimiento, cuatro en fase preclínica y seis en fase clínica.
La iniciativa está realizando pruebas clínicas de un
fármaco para la leishmaniasis en el Este de África, Sudán
y Etiopía: "Ojalá que para que el año 2008
sea accesible para la población", dice. Al mismo tiempo,
prepara una combinación de dos medicinas contra la enfermedad
del sueño. Y la compañía japonesa Esai trabaja
en el chagas. MSF proporcionará a DNDi fondos durante los primeros
cinco años.
El Gobierno británico es el primero que se ha comprometido en
este proyecto y el mes pasado acordó aportar 6,5 millones de
libras. Pécoul explica que a finales de año se espera
firmar otro acuerdo con Francia y que existen conversaciones para lograr
otro acuerdo con España.