Ley de Investigación Biomédica
El Gobierno aprueba la clonación terapéutica
EMILIO DE BENITO - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 16-09-2006
El Gobierno dio ayer el visto bueno a la ley que regulará
la llamada clonación terapéutica. Esta técnica
es la única de las posibles vías de investigación
que se cita expresamente en el proyecto de Ley de Investigación
Biomédica que aprobó el Consejo de Ministros. La transferencia
nuclear -el nombre científico de esta práctica- consiste
en introducir el núcleo de una célula adulta en un
óvulo. A partir de ahí, la nueva célula, que
ya tiene una dotación genética completa (los óvulos
sólo disponen de la mitad) se reproduce. El proceso debe
detenerse, según la futura ley, antes de los 14 días.
Hasta ese momento, su evolución no ha dado lugar a tejidos
diferenciados, pero sí a células madre similares a
las embrionarias.
Obtener este tipo de células madre es el objetivo de esta
técnica que se regulará en la futura ley. El proyecto
prohíbe expresamente que se permita el desarrollo del conjunto
de células así obtenido (si siguiera y se implantara
en un óvulo podría dar lugar a un niño).
Cada uno de los experimentos que utilicen la transferencia nuclear
deberá ser autorizado por el Comité de Bioética
de España, un organismo de nueva creación que contará
con 11 miembros, cinco de ellos propuestos por las comunidades autónomas
y el resto por los ministerios de Justicia, Educación y Ciencia,
Industria y Sanidad, que propondrá a tres.
La regulación de esta técnica que permite obtener
células madre para investigar se suma a otra ya existente:
la obtención de material investigador a partir de los embriones
sobrantes de la fecundación asistida (permitida en la vigente
Ley de Reproducción Humana Asistida). En ambos casos se prohíbe
llevar el proceso hasta el final (la llamada clonación reproductiva).
También está prohibido crear embriones mediante fecundación
asistida para investigar con ellos. El mismo veto rige para los
fetos o embriones ya implantados en un útero: se podrán
usar para investigar si son fruto de un aborto, pero no se permite
que se practique un aborto para obtenerlos.
La ley establece las condiciones (consentimiento informado, confidencialidad,
gratuidad de la donación de muestras y no discriminación
para beneficiarse de los logros) para los trabajos con cualquier
material biológico, con la excepción de los órganos
para trasplantes, que tienen otra regulación específica.
La ministra de Sanidad, Elena Salgado, justificó la necesidad
de esta ley en que "más del 50% de la producción
científica española es en biomedicina".
Desde que se anunció la elaboración del proyecto,
en marzo, se han reforzado los controles éticos y de garantías
para los pacientes, insistió la ministra. Aparte del Comité
de Bioética de España, se crearán comités
éticos en cada centro de investigación.
Otro aspecto que se ha reforzado es el referido a los profesionales
sanitarios, destacó la ministra. Se les facilitará
que dediquen parte de su tiempo a investigar, e incluso que se tomen
excedencias de su labor asistencial para incorporarse a empresas
que trabajen en biomedicina. El Instituto de Salud Carlos III, cuyo
papel se refuerza, coordinará todos los trabajos de investigación.
Tanto la ministra de Sanidad como la vicepresidenta primera del
Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, destacaron
ayer los aspectos éticos de la norma. Aparte de los requisitos
comunes a todos los ensayos clínicos, que en esta norma se
recogen, también se regulan otros aspectos, como la realización
de cribados genéticos (pruebas voluntarias a grupos de población
sospechosa de tener una propensión genética a sufrir
una enfermedad determinada). Como en la Ley de Autonomía
del Paciente, la norma incluye el derecho a no ser informado del
resultado (puede haber personas que se presten a participar en un
ensayo, pero no quieran saber si ellas tienen los genes que predisponen
o causan una enfermedad, sobre todo si ésta carece de cura).
También se regulan los procedimientos invasivos (punciones,
toma de tejidos que supongan una intervención), para asegurar
que se respetan los derechos de los donantes de muestras. Estas
donaciones, como las de gametos u órganos, serán voluntarias
y altruistas.
La ley tiene que ser debatida en el Parlamento, donde es previsible
que el PP y al menos Unió Democràtica de Catalunya
se opongan, por los recelos que despierta la transferencia nuclear.
Ambos ya rechazaron la ampliación de la Ley de Reproducción
Humana Asistida para permitir la investigación con los embriones
sobrantes de los procesos de fecundación. Salgado espera
que la nueva ley esté aprobada a finales de la próxima
primavera.